Los Cuatro Elementos Fundamentales de todas las cosas visibles son: el fuego, la tierra, el agua y el aire. Tales elementos se transmutan mutuamente; la tierra con el agua forman barro, que al evaporarse por el calor del fuego, se convierte en aire.

Cornelio Agripa (Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim) publicó en 1531 su obra más famosa Filosofía Oculta” (De Occulta Philosophia), la cual fundamentó en gran manera, el conocimiento esotérico sobre la relación de los cuatro elementos y la Magia Ceremonial.

Quien conozca las propiedades de los Elementos y de sus mezclas, podrá fácilmente operar cosas maravillosas y asombrosas, perfeccionándose en la Magia Natural.”

Cornelio Agrippa, 1531

Cada elemento tiene dos cualidades principales, la primera cualidad es inherente al elemento y la otra, es una propiedad complementaria, que hace de puente hacia otro elemento. El fuego es caliente y seco, la tierra es seca y fría. El agua es fría y húmeda, el aire es húmedo y caliente. De esta combinación podemos entonces decir que el fuego es opuesto al agua, y la tierra es opuesta al aire.

Además, los elementos también son opuestos en densidad. La tierra y el agua son pesados, mientras que el aire y el fuego, son livianos.

Platón fue un paso más allá de la separación antagónica de los elementos, y atribuyó cualidades a dos de ellos, haciendo del fuego un elemento primario, y de la tierra, un elemento secundario.

El fuego es claridad, rarefacción y movimiento. La tierra es oscuridad, espesor y reposo. En este sentido, el fuego y la tierra, son opuestos. Los demás elementos, reciben dos cualidades del elemento primario, y una del elemento secundario.

El aire toma dos cualidades del fuego, la rarefacción y el movimiento, y una de la tierra, la oscuridad.

El agua toma dos cualidades de la tierra, la oscuridad y el espesor, y una del fuego, el movimiento.

  • El fuego es dos veces más rarificado que el aire, tres veces más móvil y cuatro veces más activo.
  • El aire es dos veces más activo que el agua, tres veces más rarificado, y cuatro veces más móvil.
  • El agua es dos veces más activa que la tierra, tres veces más rarificada, y cuatro veces más móvil.
Los 4 Elementos Fundamentales de la Magia

A raíz del descubrimiento de los elementos químicos, la concepción de que estos cuatro elementos primordiales constituían la construcción de toda la realidad visible, dejó de ser plausible. Sin embargo, estos conceptos han sido abstraídos dentro del imaginario mágico, y utilizados desde su contexto místico y arquetípico.

Esta concepción es relativamente moderna, sin embargo, filósofos y científicos del siglo V (AEC) ya habían definido de diferentes maneras, su concepción sobre los cuatro elementos.

Tal es el caso de Empedocles (c. 495 AEC – 432 AEC) quien tomó las ideas de otros filósofos, y las fusionó en su propia doctrina de pensamiento. Tales de Mileto, el primer filósofo griego, dijo que la fuente de todo era el agua. Heráclito, dijo que la fuente era el fuego. Anaxímenes le atribuyó esta cualidad al aire, y Jenófanes a la tierra.

En uno de sus poemas más famosos “Sobre la Naturaleza”, Empedocles afirma que:

“Hubo un tiempo en que todas las cosas fueron una; el fuego, el agua, la tierra y la inalcanzable altura del aire. Sólo a través del amor, volverán a unirse”

El fuego aparece claramente sobre todas las cosas; da luz, haciendo que todo lo que permanecía oculto y desconocido, sea revelado. Es activo y dispone de sí mismo su acción. Se eleva desde su propio impulso y abarca a todos los demás elementos, sin necesitar de ninguno de ellos. Es potente, presente y reduce la materia a lo más elemental. Penetra todo y está en todo, pues todo lo que tiene vida, es gracias al fuego interior que le alimenta.

El desequilibrio del fuego es su impulsividad, pues lo consume todo y lo hace estéril. En su estado más equilibrado, expulsa a los espíritus tenebrosos cuando se buscan a los espíritus de la luz. Es por esta razón, que toda ceremonia y ritual, debe ser efectuado junto al fuego.

La tierra es el fundamento de todos los elementos, pues ésta es receptiva a todas las influencias de luz. En ella se encuentra la simiente de todas las cosas, y contiene todas las virtudes que llegarán a desarrollarse. Al ser fecundada por otros elementos, es capaz de engendrar a todas las cosas. La tierra es la madre, capaz de hacer brotar y dar nacimiento. Es la materia primera de la creación, y el único remedio para nuestra conservación como seres vivos.

El agua es necesaria, ningún elemento puede vivir sin ella. Ninguna planta puede nacer, si no es humedecida por el agua, incluso el principio seminal es acuoso y la contiene. Este elemento es tan potente, que incluso es necesario para el renacer espiritual. Purifica y expía de todos los males. Por ella subsiste todo lo que existe en la naturaleza, pues nutre y hace crecer. Se dice que rige a los demás elementos, pues devora a la tierra, extingue el fuego y se eleva más que el aire.

El aire es espíritu vital que penetra a todos los seres, haciéndoles subsistir. Llena todo y vincula a todos los seres entre sí. Es el elemento que primero recibe la influencia de las fuerzas celestes, comunicándose con y entre cada uno de ellos. Amplifica las vibraciones, como las del sonido y las de la palabra hablada; las transporta de un lado a otro. Retiene las sensaciones, como las del muerto cuyo espíritu ya no está en el cuerpo, pero aún es perceptible en el ambiente. El aire comunica los pensamientos.

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